sábado, 12 de diciembre de 2009

ANÉCDOTAS DEL CURA DE ARS (1)

El Cura de Ars había observado a un campesino que todas las tardes dejaba sus aperos en la puerta de la iglesia al volver del campo, entraba y se quedaba sentado en silencio durante largo rato.

Un día, el Cura de Ars se le acercó:

«Buen hombre, ¿qué hace aquí en silencio?».

A lo que el campesino, asombrado por la pregunta, le contestó:

«Estoy ante mi Señor. Él me mira y yo le miro a Él».

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