sábado, 24 de octubre de 2009

LA IGLESIA CATÓLICA EXCOMULGÓ AL PARTIDO NAZI

LA GACETA. 24 de octubre, 2009 Javier Saint-Gerons

La ‘Pave the way Foundation’, acaba de anunciar el descubrimiento de unos reveladores documentos en Alemania que demuestran como ya en 1930, los obispos alemanes denunciaron la peligrosidad del régimen nazi y procedieron a excomulgar al partido nazi, a todos sus miembros y dirigentes. Así que nada de ‘Papa de Hitler’, como maliciosamente han querido calumniar a Benedicto XVI.

Según recoge la asociación para la colaboración interreligiosa ‘Pave the way Foundation’ gracias a unos documentos encontrados en Alemania por el investigador Michael Hesemann, se puede probar como los obispos alemanes condenaron de forma pública al partido Nazi en septiembre de 1930, tres años antes del ascenso al poder de Adolf Hitler. Concretamente fue la archidiócesis de Maguncia la que en una nota pública relataba que estaba “prohibido a cualquier católico inscribirse en las filas del partido nacionalsocialista de Hitler”. De esta forma, todos los que han querido ver en la infancia y juventud de Benedicto XVI a un “colaborador voluntarioso del nazismo” o a la Iglesia católica como diligente colaboradora del naturismo predicado por el partido nazi, tienen en estos documentos una fuente de investigación importante para rectificar sus infundadas opiniones.

No solamente la Iglesia católica prohibía a los creyentes participar de las actividades del nazismo, sino que a los propios miembros del partido se les “prohibía tomar parte en grupo en funerales u otras celebraciones católicas similares”. Un católico que estuviera inscrito en el partido no podía ser admitido a los sacramentos.

La denuncia de la archidiócesis de Maguncia, fue recogida en ‘L’Osservattore Romano” el 11 de octubre de 1930 bajo el título “El partido de Hitler condenado por la autoridad eclesiástica”. En febrero de 1931 se sumaba la diócesis de Munich y en marzo lo hacían las diócesis de Colonia, Parderborn y Renania als que confirmaban la incompatibilidad de la fe católica con el partido nacionalsocialista.
Los nazis, indigandos con la excomunión de la Iglesia católica, enviaron a Roma al mismísimo Hermann Göring con el propósito de tener una audiencia con el secretario de Estado, un tal Eugenio Pacelli, más tarde nombrado Papa y que fue conocido como Pio XII. El 30 de abril de 1931, el cardenal Pacelli renunció a encontrarse con Göring, quién fue recibido por el subsecretario, monseñor Giusseppe Pizzardo, con el encargo de tomar nota de todas las exigencias que los nazis tenían. En agosto de 1932 la Iglesia católica excomulgaba a todos los dirigentes del partido nazi, basándo su exposición en unos principios anticristianos considerados como herejes, en los que se menciona específicamente las teorías raciales y el racismo del partido hitleriano.
En el documento, que fue publicado por la Conferencia Episcopal Alemana, está claramente escrito que estaba absolutamente prohibido a los católicos ser miembros del Partido Nacionalsocialista, y que quién desobedeciera sería inmediatamente excomulgado.
En enero de 1933 Adolf Hitler llegó a poder y las asociaciones católicas difundieron un documento llamado “Un llamamiento serio en un momento grave” en el que se especificaba la victoria del Partido Nacionalsocialista como “un desatre para el pueblo y para la Nación”.
El descubrimiento de Hesemann y de la PTWF ponen de manifiesto que la Iglesia Católica fue la primera en denunciar las atrocidades del nazismo y ponen fin a las calumnias que tildan a la Iglesia y a su principal representante como colaboradores del nazismo.

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