miércoles, 28 de octubre de 2009

INSTRUCCIONES PARA TENER UN HIJO DELINCUENTE


La hermana de Adolf Hitler, Paula Hitler (1896-1960), en unas declaraciones a un periódico de Nuremberg, años después de la II Guerra Mundial, decía lo siguiente: "Si he de ser sincera, fue sobre todo nuestra madre quien echó a perder a mi hermano. Si hubiese notado una mano firme no se habría convertido nunca en el ser más odiado de la tierra. Su educación tuvo la culpa de que nunca pudiese soportar el ser interrumpido y que alguien pudiese saber algo mejor que él. Siempre debía ser lo que mi madre había visto en él: el más fuerte, el más grande de todos".

Creo que considerar la influencia materna en la vida de Hitler como la causante de toda la maldad del personaje es una postura demasiado simplista. Pero es verdad que el ambiente familiar, para bien o para mal, deja una huella imborrable en la vida de cada ser humano. Muchas decisiones que tomamos en la época de juventud y madurez se han ido incubando en la niñez y adolescencia. Por este motivo es tan importante dedicar tiempo a la educación de los hijos.

A continuación os presento un decálogo -muy conocido- para hacer de un hijo un delicuente. Tomemos nota. Podemos estar formando un "monstruo de maldad" en nuestra casa.

La Dirección General de la Policía de Seattle (Washington) publicó el siguiente escrito:

Si queréis hacer de vuestro hijo un "delincuente":
1. Dadle desde la infancia todo lo que quiera. Así llegará a mayor, convencido de que el mundo entero le debe todo.
2. Si dice tonterías, reíd. Así creerá que es un gracioso.
3. No le déis ninguna formación espiritual. Cuando sea mayor de edad, ya escogerá.
4. No le digáis nunca: "eso está mal". Podría crearse complejos de culpa. Y más tárde, cuando, por ejemplo sea arrestado por robar un coche, estará convencido de que es la sociedad quien le persigue.
5. Recoged todo lo que él tira por los suelos. Así se convencerá de que todos están a su servicio.
6. Dejadle leer todo. Desinfectad su vajilla, pero dejad que su espíritu se recree en cualquier torpeza.
7. Discutid siempre delante de él. Cuando vuestra familia esté destrozada, él no se dará por enterado.
8. Dejadle todo el dinero que quiera. Así ni siquiera sospechará que debe trabajar para poder disponer de dinero.
9. Que todos sus deseos estén satisfechos. ¡De otro modo resultará un frustrado!
10. Dale siempre la razón. Así creerá que los profesores, la gente y la ley le están siempre deseando el mal.

Y cuando haya llegado a ser un verdadero desastre: proclamad que nunca habéis podido hacer nada con él.
Os habéis preparado una vida de dolores. Y seguramente los tendréis.

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