martes, 28 de enero de 2014

EN LA FESTIVIDAD DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

La familia de Santo Tomás no quería que fuese dominico e hicieron lo imposible para que lo dejara. Tenían grandes sueños para él: que llegara a ser Abad del monasterio de Montecasino y por lo tanto tenía que abandonar la orden de predicadores y formar parte de los benedictinos.
Para presionarle más fue raptado por sus tres hermanos y encerrado en la fortaleza familiar de Rocaseca. Ellos idearon un plan para que Tomas abandonara para siempre su deseo de ser dominico. 
Introdujeron en la habitación a una joven elegante y provocativa. Tomás, corrió  hacia la chimenea, cogió  un tizón ardiendo y se lanzó con gesto amenazador‑ hacia la intrusa, que huyó despavorida. Cerró la puerta de su aposento con cerrojos, e hizo una cruz en la pared con el tizón ennegrecido y se postró ante la cruz pidiendo a Dios por intercesión de su Madre Purísima la liberación de toda impureza. A partir de aquel momento, se sintió seguro y lleno de paz. En el sueño de la noche, dos ángeles iluminan su cuarto y le ciñen fuertemente el cíngulo que la Virgen le entrega en prenda de perfecta castidad.
Velazquez plasmó esta historia en un hermoso cuadro que podemos ver en la Catedral de Orihuela

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