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jueves, 23 de agosto de 2012

SANTA ROSA DE LIMA

Rosa de Lima puso en su vida espiritual tres puntos esenciales, que son válidos como programas para la Iglesia de hoy así como lo fueron en su tiempo.

1. Como primer punto está la oración, entendida no como recitación de fórmulas, sino como un dirigirse interiormente al Señor, como estar en su luz, como dejarse incendiar por su fuego santo.

2. Los otros dos puntos esenciales provienen de aquí espontáneamente: puesto que ella ama a Cristo, el despreciado, el doliente, Aquel que por nosotros se ha hecho pobre, ella también ama a todos los pobres que llegaron a ser sus hermanos más cercanos. El amor preferencial por los pobres no es un descubrimiento de nuestro siglo – al máximo es un redescubrimiento, puesto que esta jerarquía del amor era bien clara para todos los grandes santos. Era clarísima sobre todo para Rosa de Lima, cuya mística del sufrimiento con todos los pobres y los que sufren, que brota de la solidaridad con el Cristo doliente.

3. De aquí deriva también su tercer punto esencial: la misión. A través de sus palabras y de sus reflexiones aparece una perspectiva universalista. Ella deseaba poder ir, libre de las ataduras y de los límites que comporta nuestra corporeidad, a través de las calles de todo el mundo y conducir los hombres hacia el Salvador doliente. Rosa se expresaba de esta manera: "¡Escucharme, pueblos! ¡Escucharme, naciones! Por mandato de Cristo os exhorto". Ahora ella está libre de vínculo de un solo lugar; ahora ella va, como santa, por las calles de toda la tierra. Ahora ella vuelve a llamar con la autoridad de Cristo a todos nosotros, a la entera cristiandad, a vivir con radicalidad a partir del centro, de la más profunda comunión con Jesús, porque sólo así y de ningún otro modo el mundo puede ser salvado. "¡Escuchadme, pueblos! ¡Escuchadme, naciones! ¡Por mandato de Cristo os exhorto!" Así nos habla ella hoy. Esta mujer es, por así decirlo, una personificación de la Iglesia latinoamericana: inmersa en el sufrimiento, sin grandes medios exteriores y sin poder, pero aferrada por el fervor de la cercanía de Jesucristo.

Agradezcamos al Señor por habernos dado esta mujer, Démosle gracias por el coraje de su fe, que ÉL ha vuelto a despertar aquí en América Latina. Pidámosle que su presencia sea cada vez más fuerte y que su perfume se extienda desde aquí a todo el mundo.

(Homilía del Card. Joseph Ratzinger en el Santuario de Santa Rosa, 1986, Lima)

martes, 21 de agosto de 2012

ANÉCDOTAS DE SAN PÍO X

1. De pequeño José Sarto (futuro S. Pío X) fue monaguillo en la parroquia. De aquella época es la siguiente anécdota:

En una ocasión, durante la catequesis parroquial, el párroco, para atraerse la atención de los niños, dijo: Regalaré una manzana a quien me diga dónde está Dios.
El pequeño José Sarto se levantó como un resorte y, con vivacidad, dijo inmediatamente: Y yo regalaré dos, si sabe alguien dónde Dios no está.

2. Hallándose cierto día el Papa san Pío X entre un grupo de cardenales, les preguntó:
- ¿Qué les parece lo más urgente hoy para salvar a la sociedad?
- Edificar escuelas-, contestó uno.
- No, replicó el Papa.
- Multiplicar las iglesias-, añadió otro.
- Tampoco.
- Reclutar más clero, dijo un tercero.
- Ni eso siquiera -repuso el Papa-. No. Lo más urgente ahora es tener en cada parroquia un núcleo de seglares virtuosos, y, al mismo tiempo, ilustrados, esforzados y verdaderos apóstoles.

3. San Pío X fue un gran catequista. Sintió la necesidad de hacer una urgente catequesis en la Iglesia universal. Nunca quiso abandonar los medios tradicionales de la catequesis y con su impulso se publicó el Catecismo que lleva su nombre. Hasta 1911 solía enseñar catecismo en el cortile de San Dámaso y en el de la Piña, en el Vaticano. También cada domingo invitaba a los feligreses de una parroquia de Roma, les celebraba la Santa Misa y les explicaba el Evangelio.

4. Se cuenta que en cierta ocasión una señora inglesa presentó a su hijo a san Pío X para que le diera la bendición.
- Espero que pronto pueda recibir la Primera Comunión, comentó la madre.
El Papa entabló un corto diálogo con el niño: ¿A quién recibirás en la Comunión?
-A Jesucristo, contestó sin dudar el niño.
- Jesucristo, ¿quién es?, volvió a preguntar san Pío X.
También esta vez la respuesta del chavalín fue rápida: Es Dios.
El Papa se dirigió entonces a la madre y le dijo: Tráigamelo mañana, y yo mismo le daré la Comunión.

5. Era evidente que Pío X se sentía desconcertado y tal vez un poco escandalizado, ante la pompa y la magnificencia del ceremonial en la corte pontificia. Cuando era patriarca de Venecia, prescindió de una buena parte de la servidumbre y no toleró que nadie, fuera de sus hermanas, le preparase la comida; como Pontífice, eliminó la costumbre de conferir títulos de nobleza a sus familiares. "Por disposición de Dios, solía decir, mis hermanas son hermanas del Papa. Eso debe bastarles".
En una ocasión, antes de cierta ceremonia, exclamó ante un viejo amigo suyo: "¡Mira cómo me han vestido!" y se echó a llorar. A otro de sus amigos, le confesó: "No cabe duda de que es una penitencia verse obligado a aceptar todas estas prácticas. ¡Me condujeron entre soldados, como a Jesús cuando le apresaron en Getsemaní!".

6. Los últimos días de su pontificado se vieron amargados por el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Precisamente semanas antes de su muerte, el embajador del Imperio austro húngaro pidió audiencia al Papa. El Santo Padre le recibió sentado en su trono del Salón de las Audiencias. Junto al trono, en pie, se encontraban el cardenal Secretario de Estado, Merry del Val, y la alta y delgada figura de monseñor Pacelli, que más tarde sería Pío XII.
El embajador dio a conocer el motivo de su audiencia: Santo Padre dijo : "millares de católicos figuran en los ejércitos de Austria y de Alemania. A través de mi persona, su majestad el Emperador de Austria Hungría pide a Su Santidad que bendiga a sus ejércitos que marchan a luchar contra las tropas de Serbia" .
San Pío X contestó inmediatamente: "No. Yo soy Papa, pero el Papa de todos los católicos del mundo, y no puedo bendecir a unos cuando van a luchar contra otros. Yo bendigo la paz, no la guerra". A continuación se levantó, y apoyado en el brazo de monseñor Pacelli se dirigió con pasos vacilantes hacia sus habitaciones particulares.

7. Aquel conflicto –I Guerra Mundial- fue para el Papa un golpe fatal. "Esta será la última aflicción que me mande el Señor. Con gusto daría mi vida para salvar a mis pobres hijos de esta terrible calamidad". Pocos días más tarde sufrió una bronquitis; al día siguiente, 20 de agosto, murió. Fue, en verdad, víctima de la Guerra.
"Nací pobre, he vivido en la pobreza y quiero morir pobre", dijo en su testamento. Demostró la verdad de aquellas palabras: su pobreza era tanta que hasta la prensa anticlerical quedó admirada.
Después del funeral en la basílica de San Pedro, Mons. Cascioli, escribió lo siguiente: "No tengo la menor duda de que este rincón de la cripta se convertirá, muy pronto, en un santuario, un centro de peregrinación . Dios glorificará ante el mundo a este Papa cuya triple corona fue la pobreza, la humildad y la bondad". Y así fue por cierto. El Pontificado de Pío X no fue tranquilo. Hubo muchos que le criticaron, lo mismo dentro que fuera de la Iglesia. Pero, al morir, todas las voces fueron una; desde todas partes, desde todas las clases surgió un llamado para que se reconociera la santidad de Pío X, el que fuera Giuseppe Sarto, hijo del cartero.
 
En 1923, los cardenales de la curia decretaron que se había abierto su causa, firmada por veintiocho prelados. En 1954, el Papa Pío XII canonizó solemnemente a su predecesor ante una enorme multitud que llenaba la Plaza de San Pedro, en Roma. Aquel fue el primer Papa al que se canonizaba desde Pío V, en 1672.

martes, 5 de junio de 2012

LA IGLESIA Y EL IBI

El lunes, 28 de mayo, se debatió en el Ayuntamiento de nuestra ciudad el tema del IBI y la Iglesia. Sin intención de entrar en polémicas políticas, para eso ya están los representantes de la ciudadanía, como párroco de una de las parroquias de nuestra ciudad, quiero recordar, a los que quieran leer este artículo, algunas cosas sobre el IBI y la Iglesia que no se suelen decir. Quiero juzgar este silencio como desconocimientoÉ y nada más.


1.- En algunos casos la Iglesia no paga el IBI. Tampoco lo hacen algunas instituciones como los consulados, las embajadas, los partidos políticos, los sindicatos, los locales de la Cruz Roja, las federaciones deportivas, los terrenos de Renfe, los edificios considerados Bienes de Interés Cultural (BIC), los ministerios, cuarteles, comisarías, colegios o guarderías, los inmuebles destinados a usos religiosos de las comunidades hebreas, musulmanas, evangélicas, e instituciones sin fines lucrativos amparadas por la Ley de Mecenazgo. Por ley, no por privilegio, no se paga el IBI por una catedral o por una mezquita, como no se paga tampoco por el Museo del Prado. La Iglesia no quiere privilegios pero tampoco discriminaciones.

2.- ¿De qué bienes la Iglesia no paga el IBI? De las iglesias parroquiales, sus locales y la curia diocesana, seminarios y universidades de disciplinas eclesiásticas, las casas parroquiales, y los edificios destinados a residencia de órdenes y congregaciones religiosas. Por supuesto, estas exenciones cerradas están vinculadas a que los bienes sean propiedad de estas instituciones, es decir, por ejemplo, las viviendas particulares de los sacerdotes no están exentas del IBI.

3.- Pero la Iglesia sí paga el IBI de aquellos bienes de los que se realiza una explotación económica que no figuran en la anterior lista de exenciones, como pueden ser repostería, restauración, parkings, explotaciones agrarias, etc. La Iglesia también paga las tasas municipales sobre las que no existe ningún tipo de exención fiscal.

4.- A pesar de esta polémica, la Iglesia siempre responderá con más generosidad y entrega a la hora de atender a todos aquellos que se acercan a ella, buscando remedio ante esta crisis tan cruel originada por la pobreza ética de muchos comportamientos. La Iglesia, en sus miembros, siempre estará junto a los más necesitados, ayudando, sin pedir filiación política ni religiosa, y sin buscar agradecimiento ni reconocimiento público, como me dijo, hace muchos años, un sacerdote, refiriéndose a las actitudes de servicio y gratuidad que debíamos tener los cristianos: "No trabajamos para triunfar. Nuestro triunfo es trabajar".





martes, 15 de noviembre de 2011

SOLIDARIDAD MÁS ALLÁ DE LAS CREENCIAS

SAN VICENTE DEL RASPEIG
Cáritas atiende en Santa Isabel a un centenar de familias, varias de ellas de confesión islámica


CLARA R. FORNER. INFORMACION 15.11.2011

Ver a una musulmana acudir a la parroquia no es algo tan extraño en un barrio deprimido y con alto nivel de inmigración como el de Santa Isabel. Cáritas atiende aquellos casos en los que las Administraciones no llegan, incluidas algunas familias de origen magrebí que se ven en la necesidad de pedir ayuda para dar de comer a sus hijos. Los voluntarios han atendido este año a alrededor de un centenar de familias, el 70% españolas y el resto inmigrantes.

Los martes es el día de reparto de comida en la parroquia de Santa Isabel. La pasada semana, como otras, hacía cola una mujer tocada con un pañuelo en la cabeza. Enrique Bernabeu, de Cáritas Interparroquial, explica que al profundizar en algunos casos les sorprende averiguar que algunas de las solicitantes "son tituladas universitarias, que hablan dos o tres idiomas y muy preparadas".

"A pesar de ser de otra religión no tienen problemas en venir aquí", apunta Bernabeu, quien señala que ellos tampoco preguntan por esta cuestión sino que tratan de actuar como "última puerta a la que la gente llama". Como anécdota relata que en las anteriores Navidades prepararon unos paquetes en los que se cuidaron de que no hubiera cerdo. Pero sí incluyeron pollo "y luego nos enteramos de que la habían dado" debido a que la carne no se había cortado cumpliendo con las prescripciones del Islam.


Cada vez que reparten comida, en la parroquia agotan las existencias porque, aunque en el barrio no se atienden más casos que en las otras parroquias de San Vicente, "hay muy pocos colaboradores fijos". Una aportación extraordinaria fue la que realizó recientemente la Asociación de Comerciantes de San Vicente con el rastrillo benéfico que organizó. Pero el dinero obtenido fue para las tres parroquias del municipio.


"Tenemos que hacer verdaderos equilibrios para ayudar a todas las familias que nos piden ayuda, ya que incluso estamos atendiendo a gente derivada de la Administración ya sea porque no tienen fondos o porque son casos crónicos, como los parados de larga duración", explica el voluntario de Cáritas. También se ocupan de los casos de urgencia, pues los Servicios Sociales están obligados a realizar unos trámites y verificaciones antes de otorgar una ayuda.

"Aunque somos la última puerta a la que la gente llama, cuando vienen también les pedimos que vayan primero a Servicios Sociales porque la Administración debe conocer cuáles son las necesidades. Además, la colaboración con ellos es muy estrecha", explica.

Aparte de los alimentos como arroz o leche, Cáritas mantiene un convenio con una panadería, una carnicería y una farmacia del barrio para completar la dieta y atender a los enfermos. En pocos casos pagan la factura de agua, luz, o la tasa de basuras pues "es prolongar la agonía y te queda la duda de qué pasará al mes siguiente".

El perfil del usuario es "una pareja joven o de cuarenta para arriba, en la que él trabajaba en la construcción y tiene prácticamente agotada su vida laboral". Para estas personas organizan talleres de formación y también para proporcionarles ayuda psicológica. Este mes han puesto en marcha uno de autoestima dirigido principalmente a los hombres porque "en el 90% de las parejas es ella la que viene a demandar la ayuda. También intentan vender lotería, chatarra... Mientras, el marido se queda en casa deprimido, sin arreglo personal y tumbado en al cama", señala Bernabeu. Con estas sesiones se trata de que ellos recuperen la dignidad y aprendan pequeños oficios.

Es tan duro comerse el orgullo que "hay gente que viene llorando; que entra a pedir ayuda después de haber dado veinte vueltas alrededor de la iglesia o que lleva un mes pensándolo", indica Bernabeu, quien recuerda que "hay niños que van al colegio sin haber desayunado".

También destaca que Cáritas Interparroquial funciona con voluntarios, "no hay nadie en nómina y lo que queremos es potenciar la solidaridad". A aquellas personas que "por ideología no se acercan a la Iglesia, les pedimos que ayuden ellos directamente comprometiéndose a pagar el pan y la leche a alguna familia que lo necesite". Es necesario porque "antes daban los que más tenían a los que menos tenían, pero ahora el que tiene da al que no tiene nada".